lunes , 9 octubre 2017
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Secretos detrás de la “autopsia alien” que conmocionó al mundo

El “Caso Roswell” es una de los eventos culturales más conocidos del siglo pasado. Películas, series, documentales y kilómetros de tinta indagaron en lo que se considera el nacimiento de la ufología moderna.

Todo comenzó el 10 de julio de 1947, cuando una nave espacial desconocida se estrelló en la zona desértica de Roswell, en Nuevo México, Estados Unidos. El mito creció a partir de que el portavoz de de la base, Walter Haut, comunicó a la prensa que el ejercito “había capturado un plato volador”. Los diarios de la época -como también las emisoras de radio- reprodujeron la captura de un platillo volador, aunque a los pocos días desde la Fuerza Aérea informaron que se trataba de un avanzado globo atmosférico. Recién en 2014, la FFAA desclasificó solo algunos archivos del evento, que aseguraban que el objeto pertenecía al proyecto Mogul, un sofisticado sistema de globos de alto alcance, que buscaban encontrar evidencia en el aire con respecto a si la extinta Unión Soviética estaba realizando pruebas atómicas en el aire.

Entonces se desarrollaba la Guerra Fría entre las dos superpotencia del mundo y el incidente, verídico o no, cambió la manera de mirar hacia las estrellas. A partir de allí, surgieron cientos de películas sobre invasores del espacio y los denuncias de abducciones o contacto de cualquier tipo se dispararon de manera exponencial.

“La popularización del mito se la debemos a algunos personajes, hoy considerados como los padres de la ufología, como Stanton Friedman y William Moore, que reavivaron la historia tres décadas después e interpretaron el cambio de postura oficial como un encubrimiento”, explicó el comodoro Rubén Lianza, director de la Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales (CEFAe), dependiente de la Fuerza Aérea y que tiene como labor presentar respuestas científicas a las denuncias de ovnis que se producen en Argentina.

Existen muchos relatos sobre el incidente Roswell, la mayoría de familiares de personas que de alguna manera estuvieron relacionados, y todos concuerdan en que sí hubo un ovni con tripulantes humanoides. Uno de los últimos en hablar fue Charles Fogus, el ayudante del sheriff del pueblo entonces, quien aseguró que vio cómo los militares retiraban cuerpos.

“Hay muchos testimonios confusos, que mezclaron el incidente de Roswell con los maniquíes de los proyectos High Dive y Excelsior, en 1954. Estas personas mezclaron las dos historias y en unos años lo que solo era la caída de un ovni, luego tuvo el condimento de que retiraron cuerpos de las supuestas naves. Las personas que aseguran haber visto esto tuvieron relatos diferentes con los años”, aseguró Lianza.

La autopsia alienígena

Ficción o realidad, la verdad es que a mediados de los 90 hubo un acontecimiento que reforzó la historia. En 1995, una filmación de una autopsia de un alienígena generó polémicas, debates y acrecentó el relato. Millones de personas vieron en televisión cómo un equipo forense diseccionaba un cuerpo inerte en una fría habitación de algún lugar del mundo. En aquel entonces, todos aseguraron que se trataba de la autopsia a uno de los extraterrestres fallecido en el accidente de Roswell, en aquel entonces -y por mucho tiempo más- se lo dio por fidedigno.

Es que la autopsia fue, en muchos sentidos, brillante. No hubo espacio para el error. Por ejemplo, todos los instrumentales de la operación, como también el reloj o el teléfono que colgaban de la pared, pertenecían a la época. La filmación fue realizada en una película Kodak que había sido comercializada en 1927, 1947 y 1967 -a partir del código de fabricación-, por lo que tampoco estaba fuera de registro; siquiera la ’pérdida de foco’ en algunas tomas pudo ser criticada, ya que era algo característico del equipo fílmico de la época, como también era normal, de acuerdo a fuentes especializadas, que los cameramans hubiesen grabado todo a pie, con el equipo en mano, en vez de utilizar un trípode o una toma abierta.

La grabación, de 17 minutos, pasó todas las pruebas posibles, no hubo experto que pudiese refutar o encontrar errores que sirviesen para invalidar de manera absoluta la credibilidad del material. Claro, hubo muchos detractores, casi tantos como creyentes, pero ninguno de los primeros pudo otorgar razones innegables.

Incluso, el famoso alienígena fue analizado por el especialista en efectos especiales Stan Winston, ganador de un Oscar y quien estuvo encargado de los dinosaurios de Jurassic Park y los personajes de Alien entre otras creaciones icónicas. Para el fallecido Winston no había dudas: el extraterrestre era real o tenía un nivel de sofistifcaicón que siquiera él podría lograr con su equipo. “Si una persona viene y me dice ’aquí tengo la prueba de que yo armé el alienígena de Roswell’, lo contrataría sin dudarlo”, explicó.

Ahora, ¿cuándo se descubrió que todo era un engaño? Para entender el porqué, primero se debe conocer el cómo y para esto nadie mejor que Spyros Melaris, un director de cine de origen chipriota, propietario de un estudio de grabación propio, quien luego de más de una década de silencio reveló los secretos detrás del gran armado, detrás de lo que muchos consideran “el mejor fraude fílmico jamás realizado”.

La historia de la “autopsia de Roswell”, sin embargo, no nace a partir de Melaris, sino de Ray Santilli, un empresario inglés, quien junto a su socio Gary Shoefield, fueron los encargados de revelar la cinta al mundo, diciendo que se la había comprado al camarógrafo oficial, que la había mantenido oculta por décadas.
La autopsia fue presentada al mundo en el Museo Británico el 5 de mayo de 1995 y luego Santilli vendió copias a más de 30 países.

La evidencia de Spyros para proclamarse autor de la obra maestra no es conclusiva. En su poder tiene dibujos a mano del alien, muchas story boards sobre la filmación, faxes originales de Kodak que verifican que consiguió la cinta fílmica de 1947, y una gran cantidad de fotografías de aquella época.

La historia detrás de un pacto

Melaris y Santilli se conocieron en enero de 1995, en Cannes, Francia. El chipriota estaba cubriendo un festival musical y ofreció sus servicios a diferente productoras, entre las que estaba Merlin Group, propiedad de Santilli. En la reunión para cerrar un acuerdo, Santilli le contó que había obtenido la filmación de la famosa autopsia y quería su opinión. A los pocos días se reunieron en Londres, donde Spyros vio lo que se conoce como la “Tent footage”, una grabación efímera de una autopsia en una tienda de campaña. El director de cine reconoció rápidamente que se trataba de un engaño ya que había sido grabado con tecnología moderna.

“Si no puedo superar a este tipo, no lo voy a conseguir con nadie. Se dio cuenta de que era un juego. Fue entonces cuando terminó la reunión. Pensé que el tipo estaba loco y que todo había terminado en ese momento”, recordó Melaris. Pero no fue así.

Melaris se reunió con su amigo John Humphreys, un reconocido escultor inglés que trabajó en películas como Charlie y la fábrica de chocolate, y le preguntó: “¿Querés esculpir un alien?” Y claro, aceptó. Entonces, la idea era fabricar el engaño, lanzarlo al mundo y luego otra película para mostrar el making off. Le llevaron el proyecto a Santilli, que rápido aceptó y puso las 30 mil libras esterlinas para producirlo, luego de firmar un acuerdo de confidencialidad.

Hubo una primera autopsia, pero luego de analizarla en detalle notaron que los cirujanos no realizaban su tarea como marca el manual, por lo que cualquier experto en medicina que lo viese descubriría rápido el engaño. Entonces, se realizó el segundo, que es el que el mundo terminó conociendo.

Los detalles del “mejor fraude fílmico jamás realizado”

Spyros Melaris dirigió la película y se encargó de conseguir cada uno de los instrumentos, muchos fueron comprados en EEUU, otros en el Reino Unido, por un amigo que nunca supo el fin y fueron adquiridos en distintos negocios de antigüedades y entregados en diferentes direcciones, todo para evitar sospechas. Spyros también hizo los “trajes de contaminación”, y obtuvo las cámaras, una comprada y la otra fue un préstamo de un conocido.

En todo el proceso tuvo como aliada a su pareja de entonces, la única persona de la que no se conoce su identidad en la rocambolesca historia, quien se encargó de revisar los libros de medicina, armó el modus operandi de la autopsia luego de reunirse con cirujanos y patólogos, e incluso llegó a interpretar el rol de la enfermera en la cinta.

El quirófano fue construido en la casa de la novia de Melaris, en el barrio de Camden, Londres. La eligieron porque la propiedad entera estaba en proceso de reconstrucción, por lo que no tenía habitantes.

El cuerpo del alienígena fue, lógicamente, un trabajo de Humphreys, quien dijo The Sunday Times: “Era de espuma de látex. Estaban rellenos con sesos de cordero, entrañas de pollo y otras partes de animales comprados en un mercado, aunque se alteraron con un bisturí y se recubrieron con látex para darle una forma que ningún médico pudiese reconocer”. El cerebro, por su parte, estaba hecho de tres cerebros de oveja y parte del cerebro de un cerdo, las piezas fueron “fundidas” en gelatina. La base de la figura surgió a partir del hijo del escultor, también llamado John, que en ese momento tenía 10 años.

La pierna rota

Uno de los argumentos más fuertes con respecto a la falsedad del documento fue el estado de la pierna derecha del alien, ya que era discordante con respecto al resto del cuerpo. Mientras todo el muñeco se mostraba en perfecto estado de conservación, la pierna, al contrario, tenía un agujero con marcas de quemadura en el que se podía ver un hueso. El razonamiento que hicieron entonces varios especialistas que vieron la cinta fue: Si el cuerpo pertenece a un OVNI que se estrelló, a una velocidad que el hombre nunca alcanzó, ¿por qué el cuerpo no mostraba mayores indicios de haber sufrido un accidente?, ¿por qué solo la pierna tenía evidencias de haber sido expuesta a fuego intenso?

La explicación de Melaris es sencilla: cuando realizaron el segundo muñeco se produjo una burbuja de aire en la pierna, como ya no había más presupuesto decidieron “maquillar” esta falla como una herida del accidente. Compraron una articulación de pierna de una oveja para colocar en el interior, se agregaron algunas partes de animales y luego se sopleteó el área.

En el quirófano pueden verse cinco personas, además del camarógrafo (Spyros) y la enfermera (su novia), cada uno con un rol determinado. El cirujano fue Humphreys, quien como escultor tenía conocimientos sobre anatomía; otro amigo de Spyros, Greg Simmons, aparece con uno de los trajes de contaminación; Gareth Watson, un colega de Santilli y Shoefield, era el hombre detrás del cristal, y finalmente el hermano de Spyros, Peter, hizo de asistente de Spyros en el detrás de escena, por lo que no aparece en ninguna toma.

Una vez que terminaron el rodaje, los cuerpos fueron descuartizados y sus pedazos se tiraron en diferentes cubos de basura de Londres.

El anuncio del fraude

El primero en hablar fue Spyros. Se desconocen las razones que lo llevaron a romper el contrato de confidencialidad, pero -aparentemente- habría sido por no recibir regalías por su trabajo. Santilli, quien vendió el material a precio sideral, se habría quedado con las ganancias.

La revelación se produjo hace 10 años, en una conferencia realizada el 21 de octubre en Pontefract, West Yorkshire, Inglaterra, durante la reunión anual de la UFO DATA, una organización sin fines de lucro que evalúa la evidencia extraterrestre. La fecha no fue casual, se cumplían 60 años del incidente Roswell.

“Me gustaría decir ahora que hay una gran parte de mí que siente remordimiento. Yo subestimé la respuesta que iba a generar. La realidad es que todos en la comunidad OVNI tomaron esta película como una pistola humeante, prueba de OVNIs y extraterrestres”, dijo Spyros.

Luego, llegó el turno de Santilli, quien hasta la actualidad asegura que la filmación es una “recreación de una grabación real” que tiene en su poder, pero que al ser de pésima calidad -fue afectada por la humedad y el calor- no podía ser transmitida. Es más, insiste en que la cinta sí contiene fotogramas de la verdadera autopsia, aunque jamás los identificó. Luego de décadas de silencio, Humphreys también decidió hablar, pero recién lo hizo cuando fue convocado para recrear el cuerpo alienígena para la comedia británica “Alien autopsy”, estrenada en 2006.

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