Google justificó su decisión argumentando que el software no está listo para ser manipulado por los desarrolladores particulares y pequeñas empresas y se cuestionaron si Honeycomb funcionaría en teléfonos móviles.
La empresa reconoció que aceleraron la salida de la versión 3.0 de Android para que estuviera preparada a tiempo para los lanzamientos a principios de año de la nueva generación de tabletas informáticas encabezada por Xoom de Motorola.
Una premura que tenía como objetivo adelantarse a la presentación del iPad 2, que vio la luz el 2 de marzo.
“Para cumplir con nuestra agenda para distribuir la tableta (Xoom) tuvimos que hacer ciertas compensaciones en el diseño” , dijo el responsable de Android en Google, Andy Rubin.
“No quisimos pensar sobre lo que se tardaría en que ese mismo software funcionara en teléfonos. Habría requerido muchos recursos adicionales y ampliado nuestro plan de trabajo más allá de lo que pensamos que era razonable. Así que tomamos un atajo” , explicó Rubin.
El retraso en la apertura del código de Honeycomb, que podría durar meses, supone un contratiempo para los desarrolladores de software y los pequeños fabricantes de tecnología que utilizan el sistema operativo Android para sus negocios.
“Android es un proyecto de código abierto. No hemos cambiado nuestra estrategia” , afirmó Rubin.
Las grandes compañías del sector con acuerdos con Google, como Motorola, Samsung o HTC, sí tienen garantizado el acceso a Honeycomb para su aplicación en sus nuevas tabletas.
